Con la cantidad de personas no aseguradas en los Estados Unidos creciendo a un record sin precedentes hasta los 46,6 millones el año pasado, cifra muy superior a los 7 millones del 2000, Seton Family es uno de los pocos sistemas hospitalarios del país que ha hecho cuentas y ha actuado para resolver el problema. Los funcionarios decidieron que para muchos pacientes con enfermedades crónicas, sería más económico proporcionarles el cuidado preventivo gratuito que absorber el alto costo de visitas repetidas a las salas de emergencia.
Pacientes como la Sra. Dodd, "pueden tener una mejor atención y nosotros podemos reducir los costos para el hospital," expresó la Dra. Melissa Smith, Directora Médica de tres centros de salud comunitarios a cargo de Seton Family, una red católica de hospitales que utilizan sus ganancias y donaciones para proporcionar salud casi gratuita a 5,000 trabajadores pobres. En los últimos 18 meses, la salud de la Sra. Dodd ha mejorado, y sus cuentas médicas no pagadas se han reducido a casi la mitad.
todos ellos no son estadounidenses.Pacientes como la Sra. Dodd, "pueden tener una mejor atención y nosotros podemos reducir los costos para el hospital," expresó la Dra. Melissa Smith, Directora Médica de tres centros de salud comunitarios a cargo de Seton Family, una red católica de hospitales que utilizan sus ganancias y donaciones para proporcionar salud casi gratuita a 5,000 trabajadores pobres. En los últimos 18 meses, la salud de la Sra. Dodd ha mejorado, y sus cuentas médicas no pagadas se han reducido a casi la mitad.
En pacientes no asegurados, especialmente los que tienen enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión, insuficiencia cardiaca congestiva o asma, esta experiencia constituye una nueva estrategia de "un grupo de sistemas hospitalarios visionarios del país," expresó Karen Davis, Presidenta de los Fondos de la República, una fundación de Nueva York concentrada en asistencia médica. Estas instituciones buscan formas de proteger de la enfermedad y de grandes deudas a los visitantes no asegurados con la atención básica continua.
Los sistemas públicos hospitalarios de Nueva York y Denver, por ejemplo, han trabajado para direccionar pacientes no asegurados a clínicas comunitarias, cargando con los correspondientes honorarios. El sistema público de nueva York, la Corporación de la Salud y Hospitales, ha asignado unos 240,000 pacientes no asegurados a médicos de atención primaria. Un sistema computarizado rastrea pacientes con enfermedades crónicas, y cuando es necesario, los asistentes sociales contactan con ellos para cerciorarse que obtienen los chequeos y siguen los consejos médicos.
"Para la mayoría de los esfuerzos preventivos hay un gasto abierto," expresó Alan D. Aviles, Presidente de la Corporación. "Pero a largo plazo se ahorra dinero".
El sistema público de Denver, la Salud de Denver, tiene 41,000 pacientes no asegurados inscritos en sus clínicas comunitarias. Los funcionarios calculan que por cada dólar que ellos gastan en el cuidado prenatal para mujeres no aseguradas, ellos ahorran más de $7 en el recién nacido y la atención del niño.
El plan de la "red de la seguridad" del sistema de Seton Family de Texas Central acepta a personas que están en el 150% al 250% de la línea federal de la pobreza y tienen recursos para financiar a 5,000 pacientes. (Personas debajo de la línea de pobreza, con ingresos anuales de $13.200 para una familia de dos, pueden ser atendidas en el sistema público de clínicas comunitarias).
Los funcionarios revisan los registros de los miembros del plan para ver quiénes todavía sobreutilizan la sala de emergencia o son hospitalizados repetidas veces — éstos pacientes de alto costo totalizan unos 40 cada mes — entonces les asignan asistentes sociales para ayudarlos a mejorar su atención y reducir los costos.
Un esfuerzo especial en educar 631 pacientes con asma ahorró al plan $475,000 en un año, expresaron funcionarios de Seton Family.
En un paso más excepcional, funcionarios de Seton Family buscan a usuarios frecuentes de salas de emergencia que no califican para el plan de caridad del hospital porque ellos viven en un condado diferente, como la Sra. Dodd, o tienen ingresos justo encima de la línea de pobreza. Hasta ahora en una docena de casos, todos diabéticos, un comité ha creído conveniente traer de todos modos a estas personas al plan de caridad y proporcionarles apoyo intensivo.
Otras respuestas a la crisis del aseguramiento están siendo ejecutadas en el país, incluyendo la creación de subsidios, las políticas de encuentra-huesos para pequeños negocios. Vermont, Maine y especialmente Massachusetts están utilizando combinaciones del presupuesto estatal y federal y disposiciones de empleadores para extender el aseguramiento.
Todavía, sólo una fracción de personas no aseguradas, de Texas Central y en la mayoría de otros estados, son los beneficiarios.
"Todos estos esfuerzos locales son recomendables, pero ellos están como con los dedos en los diques," expresó la Sra. Davis de los Fondos de la República, notando que la tendencia siempre fue que los hospitales procuren evitar al paciente no asegurado.
En ningún lugar el problema es más agudo que en Texas, donde casi un cuarto de la población no está asegurada, la tasa más alta de la nación. Aquí es improbable que los pequeños negocios ofrezcan beneficios, y el gobierno del estado tiene rigurosas restricciones al Medicaid para adultos.
Aún sin contar la gran población inmigrante, Texas tiene la tasa más alta de población no asegurada del país, 21 por ciento, según el Centro para Prioridades de Políticas Públicas en Austin.
"Aquí todos los hospitales proporcionan algún tipo de atención no compensada, y pasan los costos a los pagadores," expresó Patricia A. Young Brown, Presidenta del Distrito de Asistencia Sanitaria del Condado de Travis, que fue establecido el año pasado para supervisar la atención del indigente en las clínicas públicas, utilizando los impuestos de la propiedad inmobiliaria.
"Al incrementarse las tarifas de aseguramiento, la mayoría de negocios dejan el aseguramiento," continuó la Sra. Young Brown, describiendo una tendencia de todo el país. "Se debe ver donde terminará esto. Es necesario un liderazgo nacional y estatal".
La clínica comunitaria privada, sostenida en parte por el sistema hospitalario de St David, brinda atención primaria a 11,000 personas de Austin que no están aseguradas o están en el Medicaid y programas relacionados.
"Pienso que somos una vendita de ayuda para todos los que pueden venir a nuestra clínica," expresó Regina Rogoff, Directora de la clínica. "Pero no es una solución el tener a estas personas, en el sistema provisional".
Los hospitales de Austin y las clínicas de caridad también se han unido en un sistema de datos-compartidos para rastrear las visitas de pacientes no asegurados y disminuir el uso innecesario de la sala de emergencia. Los condados rurales de Texas ofrecen una pequeña ayuda, y los residentes rurales con fermedades graves de todos modos terminan en las salas de emergencia de las ciudades.
El actual sistema esta fragmentado y también opuesto a los diferentes niveles de gobierno.
Natividad Martinez, de 51 años de edad, trabaja como encuadernadora por $7 la hora y nunca tuvo un seguro, y se encuentra en una pesadilla burocrática.
En marzo del 2005, la Sra. Martinez, una paciente de Seton Family, fue diagnosticada de cáncer de hígado. Ella fue a inscribirse a Medicaid, solicitó la incapacidad federal y fue puesta en la lista de espera para un trasplante de hígado, los médicos expresaron que ella tuvo seis meses a dos años de vida. En el verano del 2005, ella manejó una hora y media desde su hogar a San Antonio para las pruebas preparatorias.
Ese agosto, le fueron concedidos los pagos de incapacidad de $561 al mes. Pero debido a que sus ingresos superaban los $535 establecidos por el Medicaid para esas circunstancias, ella expresó que el estado le informó que su cobertura había terminado, y en el hospital le informaron que no podían proceder con el trasplante.
"Pregunté a la Seguridad social si ellos no podían reducir mis pagos $30 al mes," expresó ella, "finalmente ellos dijeron que no lo podían hacer".
De otro lado, por reglas federales, ella calificará para el Medicare dos años después del hallazgo inicial de la incapacidad. Ella aguarda el comienzo del alcance de Medicare para marzo próximo, cuando ella podrá volver a la lista de espera para trasplante.
En Texas, como en todo el país, la cobertura de niños pobres a través del Medicaid y programas relacionados se expandió mucho en la última década. Pero una mayoría de estados no proveen Medicaid a padres que tienen ingresos sobre la línea de pobreza, y Texas es uno de los menos generosos: aquí, un padre trabajador no califica para la cobertura si el o ella tienen ingresos mayores a $3,696 en un año, habiendo personas como la Sra. Dodd que tienen que ver por sí mismos.
La Sra. Dodd, trabajó como asistenta dental, es casada con un camionero, tiene cuatro niños y vive en un camino vecinal en el Condado de Henos, al sur de Austin. Hace diez años, después de que perdiera 82 libras de peso, ella entendió que era una "diabética inestable," sujeta a cambios rápidos y peligrosos en el nivel de azúcar en la sangre. Ella visitó a un médico esporádicamente porque las visitas costaban $120 — dinero que ella no tuvo.
"Tuve que dejar de trabajar, de modo que ya no tenía los medios para ir al médico, y entonces yo tuve que ir a la sala de emergencia," expresó la Sra. Dodd.
Ella tenía episodios repetidos de cetoacidosis, un desequilibrio químico que a veces la llevó al coma amenazando su vida. Años de atención inadecuada la habían debilitado y llevado a efectos colaterales como úlceras esofágicas que probablemente pudieran haber sido prevenidas, expresaron sus médicos.
La Sra. Dodd aún tiene problemas, pero el uso de $3,200 en una bomba de insulina pagada por Seton Family, que ajusta automáticamente sus niveles de insulina, junto con el acceso a un endocrinólogo en casa para consejería ha reducido la severidad de su enfermedad. Su atención en los últimos 18 meses ha costado a Seton $104,697, muy por debajo de los $191,277 del período previo. Lo más importante, las visitas posteriores incluyeron menos tiempo de hospitalización y más medicinas y asesoramiento de un experto.
"El dinero que ahorramos," expresó, el Dr. Smith, de Seton Family, "dinero que no es utilizado en la unidad de cuidados intensivos, es dinero que nosotros podemos disponer para la atención primaria abierta".
Corrección: 26 de Octubre del 2006. Un artículo de primera plana de ayer acerca de los hospitales que ofrecen cuidado básico gratuito a los no asegurados refirió inexactamente 47 millones de personas no aseguradas en los Estados Unidos. Cifra que incluye no ciudadanos;


